Negocios Now

August-September Edition

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NegociosNow NegociosNow www.negociosnow.com 14 Diciembre 2008 14 Agosto-Septiembre 2017 NegociosNow NegociosNow El Especial EL PODER Challenge to Grow Cortesía Adela Cepeda en las instalaciones de PLS, en East Chicago, Indiana. C uando en 1996 fundó en Illinois Professional Loco- motive Services, Inc. (PLS) como se llama su empresa asen- tada hace una década en East Chicago, Indiana, su travesía empresarial no fue para ella un lindo paseo por ferrocarril. Era un mundo rudo, de hom- bres galvanizados como los carriles del hierro, tenía apenas $20,000 de capital que sacó de su fondo de retiro 401k y un bebé recién nacido. "Fue difícil. Durante el primer año traía el bebé conmigo para darle de comer, pero también tenía que hacer otras muchas cosas a la vez", recuerda. De modo que esta mujer, comenzó a operar su emprendi- miento en PLS portando muchos sombreros en su cabeza: era la ingeniera, la vendedora, la encar- gada de la administración, la mer- cadóloga, la contadora, la estrate- ga y, luego, una madre soltera. El desafío de iniciar su pro- pia empresa y la alegría de ser mamá se fundieron para blindar su carácter. La idea de hacer un negocio de locomotoras no llegó a Adela por simple ocurrencia. A su paso por DePaul University, donde se gra- duó de Administración de Empre- sas y Contaduría, Adela tuvo la oportunidad de prepararse en leyes y viajar a Europa para tomar cursos de finanzas, mercadotec- nia y administración. Todo esto la prepararía para su futuro. PRINCIPIOS LOCOMOTORAS Al comenzar su divorcio matri- monial, dejó un cómodo trabajo en el centro de Chicago y se mudó a Naperville donde fue contratada por una compañía en la industria ferroviaria. "La compañía arrendaba carros ferroviarios a empresas mexica- nas como Cementos Mexicanos (Cemex). Luego empecé a ven- der baterías de locomotoras y un día mi jefe me ofreció vender locomotoras. Mi corazón sonaba ¡pum, pum! No podía vender algo que no conocía", confiesa. Desde aquel momento Ade- la comenzó a adentrarse en ese No hay nada más parecido a Adela Ortega que las propias locomotoras que reconstruye. Es una mujer decidida a empujar con toda su fuerza el tren de la vida, venciendo uno y otro obstáculo en la vía al éxito. mundo. Primero a conocer el mer- cado, quienes compran o venden locomotoras. Pasó horas y horas aprendiendo el negocio, en una investigación sin pausa y sin los recursos de la Internet de hoy. El día que conoció físicamente ese monstruo de hierro, cayó rendida a sus pies. "Fue como un amor a primera vista. Recuerdo el instante en que abrieron la puerta de una loco- motora y escuché el sonido del motor. En ese momento empecé a ver mi futuro. Me dije: yo tengo que hacer una de estas", sonríe. CUANDO UNA PUERTA SE CIERRA OTRA SE ABRE Tres años después, cuando la pasión de las locomotoras ya DE ADELA ORTEGA corría por sus venas, la empre- sa de Naperville se deshizo del departamento de ventas de loco- motoras y de Adela. Descubrió muy pronto una oportunidad de hacer su propia empresa, aprovechando su carte- ra de clientes y los conocimientos de la industria. Su preparación y sus conexio- nes, fueron claves para salir ade- lante. Ella misma aún está sor- prendida de los primeros resulta- dos de una compañía que empezó con un mecánico, un electricista y un solo cliente. "En el primer año hice más de lo que pensé. Los $20,000 se con- virtieron al final de año en más de $400,000 -relata-; y tomé ese dinero para reinvertirlo, emplean- do más gente". Hoy PLS emplea a 22 traba- jadores (ha llegado a emplear a 30), y genera aproximadamente $5 millones en ventas anuales. Pero quizás la clave del éxito de esta mujer miembro de una familia de 9 hermanos debe bus- carse en su pequeño pueblo de Durango donde desde muy niña, su madre le dio responsabilida- des que la hicieron madurar de manera precoz. "Nací en una casa de adobe, de solo dos habitaciones. Durante los primeros 9 años que viví allá, no recordaba a mi padre. Él vivía en Estados Unidos y mandaba dinero a mi mamá". Hay una melancolía dulce de los pequeños detalles de sus recuerdos. "En aquellos años era feliz, disfrutaba la escuela, a natu- raleza, la lluvia". Luego vino una decisión de reunificación familiar, que ella cuenta con una mezcla de tris- teza y humor: "Mi madre tenía 25 años. Éramos entonces 7 her- manos. Pasamos la frontera con regalos en manos y dijimos al oficial de inmigración que íbamos para una fiesta... Cuatro décadas después todavía no se acaba la fiesta", sonríe. Llegó a Chicago en un mes de septiembre, y muy pronto el frío cortante, los árboles sin hojas ver- des, le golpearon el ánimo. Echaba de menos el terruño en Durango. De niña le preguntaba a sus padres cuando iban a regre- sar. "Nunca más regresamos…" Adela se refugió entonces en los estudios. Su empeño le trajo bue- nas calificaciones y pudo ingresar en la Universidad de Illinois en Chicago, luego llegó a las aulas en DePaul, hasta poder armar una empresa que puede poner en marcha cualquier maquina- ria: reconstruye locomotoras, las repara y les da mantenimiento donde quiera que estén en el país. Ahora se da el lujo de soñar en grande: "Mi sueño es hacer locomotoras nuevas, diseñarlas y venderlas. He podido unirme a inversionistas, pero me siento preparada, capaz de hacerlo por mí misma". Y cuando alguien pregunta a Adela Ortega qué significa para ella la locomotora, no vacila un segundo en responder: "¡Poder!". Es una palabra que resume cómo se siente estar en los zapatos de Adela; una mujer que no es impulsada por el dinero, "sino por la oportunidad". NN Clemente Nicado, Editor

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