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www.negociosnow.com La verdad es que hacemos milagros NegociosNow El Especial Arreola: Humir Construction lucha por conservar su "cash flow", mientras espera por una inyección de capital. Alejandro Yanún La empresa Humir Construction de Juan Arreola suele concretar jugosos contratos de unos 200,000 dólares. Iró- nicamente, ese es apenas el comienzo de un grave problema. Arreola traslada sus equipos a los sitios de construcción y pone enton- ces a trabajar a su gente en las calles de Chicago o sus suburbios. Inme- diatamente debe pagar salarios a sus empleados y luego viene lo peor: la empresa tiene que esperar meses has- ta cobrar por sus servicios y, mientras tanto, está obligada a sobrevivir. El proceso se repite una y otra vez. "No tenemos tanto dinero para mantenernos mientras esperamos los pagos", explica Arreola, dueño y presidente de la empresa que hace trabajos de drenaje y concreto para la ciudad de Chicago, el estado de Illinois y escuelas públicas. "Una escuela de la ciudad tardó un año y dos meses para pagarnos. Nos debían $240,000 dólares pero Chicago Public Schools no tenía dinero". Esperar meses o años para cobrar honorarios es moneda corriente en la industria de la construcción. También lo es conseguir esa moneda corriente que ayude a sobrevivir. "Los bancos nos piden muchas cosas para abrir una línea de crédito y con intereses muy altos", continúa Arreola, quien lleva 10 años a cargo de su compa- ñía. "No tenemos propiedades, sólo Dicembre 2008 Pag. 11Marzo 2012 11 Foto Brian Morowzcynski Juan Arreola (en primer plano), presidente de Humir Construction, y Hugo Ramírez, el superintendente. equipos, pero los bancos no conside- ran los equipos para darnos crédito", comentó. Ante esta situación, Humir Cons- truction debe evaluar las opciones dis- ponibles: llamar a inversores privados que cobran entre 15% y 18% de inte- rés, utilizar el crédito de otras empre- sas o tratar con bancos que pueden solicitar hasta un 8% de interés. Los bancos suelen demandar requisi- tos que pocos pueden cumplir: tres años de papeleo con el IRS, un estado financiero completamente saludable y propiedades colaterales, entre otras cosas. "Es muy complicado el papeleo y lleva varios días solamente para bus- car todos los papeles", agrega Arreola. Entonces Arreola, como muchos en su industria, apela a la solución menos científica y más antigua de este mun- do. "Muchas veces ponemos dinero de nuestro bolsillo o le pedimos a gente conocida, que nos presta con intereses más bajos que los bancos", comenta. Y entonces el ciclo de supervivencia se renueva una vez más. El 90% de los contratos de Humir Construction llega a través del estado y la ciudad, cuyos gobiernos no son precisamente un ejemplo de bonanza económica. "Ellos tardan de 60 a 120 días como mínimo para pagar", señala Arreo- la casi con desesperación en su voz. "Pero nuestros empleados deben cobrar cada semana y los sindicatos cobran cada 30 días. Hay un 10% de recargo si nos atrasamos un mes, 20% de recargo por dos meses y un embar- go al tercer mes". Pese a todo, Humir Construction, cuyo personal varía de ocho a 20 empleados según la época de año, siempre halla un modo de avanzar. El dinero lo sacamos de donde se pueda, a veces de familiares", dice Arreola. "La verdad es que hacemos milagros para sobrevivir". Pasando el examen de inversores privados Ante el escollo de los bancos, pequeñas empresas como Innovative Exams incursionan con éxito en el sector privado para conseguir capital. Alejandro Yanún Para Innovative Exams, una com- pañía dedicada a asistir empresas con procesos de evaluación y certificación, los bancos fueron un escollo insalvable, algo común en estos tiempos de incer- tidumbre económica. Y a diferencia del caso de otras empresas, la solución lle- gó con el dinero de inversores privados. "Yo empecé a buscar capital en 2008 y duré un año hasta que lo conseguí", relata Rubén García, fundador y CEO de Innovative Exams. "Conseguí $750,000 de tres inversores privados". García, que toda su vida había tra- bajado en el desarrollo de productos para otras compañías, inició la búsque- da de capital cuatro años atrás con la intención de crear su propia empresa. Rápidamente llegó a la conclusión de que los bancos no ofrecían las mejores perspectivas. "Está bien difícil porque los bancos no quieren prestar dinero y piden que todas las inversión ofrezcan seguridades, así es imposible" Citibank y Harris Bank fueron dos de las instituciones que cerraron las puer- tas ante el pedido de García, quien no desesperó y buscó apoyo en la Cámara de Comercio Hispana de Illinois. Omar Duque, presidente de la organización, y Roberto Cornelio, jefe de operaciones, ayudaron a crear un plan de negocios y aportaron contactos claves. Los $750,000 arribaron a través de inversores que García prefiere man- tener en el anonimato. Su intención era obtener más de un millón de dóla- res para desarrollar su empresa, pero el dinero inicial alcanzó para poner en marcha su idea y atraer nuevos clientes. "Estamos creciendo pero no tan pronto, el dinero que sacamos lo usamos para desarrollar el producto", agrega García, que cree que el creci- miento habría sido más vertiginoso si el capital inicial hubiera sido mayor. Sin embargo, hoy Innovate Exams tie- ne clientes como Accenture, una com- pañía global de $25 billones con 23,000 empleados, y la empresa de ingeniería Foto Brian Morowzcynski Rubén García, CEO de Innovative Exams, asentado en Chicago Red Hat, que tiene presencia en varios continentes. La empresa provee asis- tencia para exámenes, certificaciones o licencias en kioscos ubicados en la India y Estados Unidos. "Ahora ya tenemos dos años y cinco empleados", indica García. El caso de Innovative Exams es común a muchas otras empresas. Los bancos no le aportaron el capital inicial para comenzar su aventura comercial, pero la solución llegó a través de tres inver- sores privados.

