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EL NACIONAL DE OKLAHOMA B-1 JUEVES 26 DE JUNIO, 2014 • www.noticiasoklahoma.com El segundo partido del mundial confirmó no sola- mente que esta es una Selección Mexicana totalmen- te diferente a la de los parti- dos clasificatorios, sino tam- bién que el Bar Restaurante "Medio Tiempo", se consagró como la catedral de Brasil 2014, sede OKC. Y es que fue allí donde se reu- nió una de las porras más grandes, para echarle un apoyo moral a los dirigidos por el Piojo Herrera, aun- que sea a la distancia. Así, las olas se repetían con fre- cuencia al ritmo de las bebidas y la comida del lugar mientras los goles venían y las atajadas de Súper Memo continuaban haciendo deli- rar a los asistentes, la mayo- ría de ellos vestidos con los colores del tri. Pero la fiebre del mun- dial y por la buena actuación del seleccionado y de Memo Ochoa, no se detuvo en el norte de la Meridian. Hubo muchos otros lugares donde la familia hispana de Oklahoma se reunió para convivir en pleno día de la semana. Otro de los lugares donde los hinchas se concentraron fue en el Plaza Mayor, donde se ha levantado una pantalla gigante para deleite de los hinchas y sus familias. MUNDIAL La Fiesta Inolvidable El Tri, las malas palabras y las 'buenas intenciones' LA CLASIFICACIÓN DE MÉXICO VISTA CON OJOS OKIES. Por: Mónica Trasandes En los últimos días hemos escuchado que FIFA está investigando a hinchas del equipo de fútbol mexicano, el Tri (y quizás también hin- chas brasileños) por el uso de la palabra despectiva "puto". Qué lastima que en vez de enfocarse en el tremendo esfuerzo del Tri, la historia del Mundial 2014 también mar- cara este momento. Increíblemente, el entre- nador del equipo, Miguel Herrera, defiende el uso de la palabra diciendo que "no es tan mala". Esa actitud nos asombra, pero también nos asombra el hecho de que ni FIFA ni el fútbol mexicano no hayan hecho mucho más y mucho antes. Yo he escuchado muchas explicaciones de personas que quieren defender el uso de esa palabra--empezando con 'los gringos no entienden--es cul- tural'. Mi respuesta es 1) no soy gringa y 2) ser discrimi- natorio no es parte de ningu- na 'cultura' pero sí existe en todas las culturas hasta que se le ofrece educación y el públi- co entiende el poder de sus palabras. En muchos países el uso de palabras totalmente racis- tas en un tiempo también se defendía como "cultural". Pero personas de diferentes grupos étnicos y religiones, como los afro-americanos y judíos, dijeron ya no más, ya basta con los chistes y las bur- las y con las palabras despec- tivas. Por eso es que a todos quienes quieren defender el uso de esta palabra les pro- pongo esto: cuando van a decir "El uso de 'puto' es cul- tural. Es muy mexicano" digan en vez "El racismo es cultural. Es muy mexicano (o argen- tino o británico o ??)" A ver quién quiere salir a defender el racismo. La otra excusa que escu- cho muy seguido es "mi inten- ción no fue insultar". Como si la intención y no el resultado fuera lo importante. La inten- ción de la personas usando una palabra o tomando una acción no es lo relevante. Lo relevante es el efecto real. Es francamente depri- mente escuchar la excusa de "cultura" o intención para defender el deseo de querer seguir usando una palabra que a tanto nos duele. Y sí nos duele. Si tú no eres gay o bisexual o trans- género, quizás no entiendes. Está bien, yo te lo explico. Esas palabras tienen un lugar triste en la vida de muchos de nosotros, porque nos criamos escuchándolas y tolerándolas y sonriendo cuando quería- mos llorar. Esas palabras nos han afectado (algunos dirían perseguido) desde chicos. Qué lastima que tuvo que llegar a esto. No solo en México, sino también en otros países como Inglaterra, la homofobia y transfobia son tristemente muy comunes. Qué bueno sería que el legado de este Mundial, más que estadios o edificios nue- vos, sea un nuevo conocimien- to no solo en Brasil o México, sino en todo el mundo del poder que tienen las palabras --y no solo en el contexto del fútbol, sino en casa, donde los jóvenes aprenden todo de sus padres. Yo sé que muy pronto nuestros hijos y nietos nos preguntarán "¿Es cierto que se usaban esas palabra en los estadios y otros lugares abier- tamente?" Yo, por lo menos quiero responder "Sí, pero yo hice todo lo posible para erra- dicar la homofobia". En vez de buscar excusas.

