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NegociosNow Diciembre 2013 12 Diciembre 2008 www.negociosnow.com Viene de la página 11 tribuna del Senado. El resultado es un acertijo para los expertos petroleros y la prensa extranjera, que aún no descifra los detalles, porque el alcance final de la reforma se definirá en las leyes secundarias que se diseñarán y aprobarán en los próximos 120 días como plazo máximo. Pero el paso histórico, el golpe de efecto simbólico, ha sido dado: el texto sagrado de la Constitución ha sido modificado por más de las dos terceras partes del Congreso requeridas por la ley. Y eso ha entusiasmado a los mercados petroleros y financieros que han puesto sus ojos en el prolongado desenlace mexicano. La próxima ratificación necesaria de la Reforma Energética en los congresos locales de los Estados Unidos Mexicanos –nombre oficial de México que enfatiza el federalismo vigente-, está asegurada por la alianza del PRI y el PAN. El resurgimiento de esa alianza que permitió hace 20 años la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), ha enfurecido a las izquierdas que lucharon por mantener el status quo del nacionalismo petrolero que había sobrevivido durante 75 años. Sus esperanzas están ahora en una consulta ciudadana que se realizará dentro de dos años, a la cual deberá ser sometida la reforma petrolera, para intentar regresar el reloj. El ajedrez petrolero ha activado a todas las piezas del simbolismo mexicano. No es casual que la fecha elegida para sellar el prolongado proceso legislativo haya sido el 12 de diciembre, aniversario de la aparición en 1531 de la venerada y morena Virgen de Guadalupe, relatada por el santo indígena Juan Diego, cuando 7 millones de peregrinos llegaron a cantarle con mariachis Las Mañanitas en la Basílica de la capital; y cuando otros millones de creyentes la veían por televisión esa misma madrugada de ardiente debate legislativo. Conocedor de las fibras del nacionalismo petrolero mexicano, el nuevo gobierno del PRI ha disputado la figura de Lázaro Cárdenas al máximo líder de la centroizquierda electoral, su propio hijo Cuauhtémoc Cárdenas, heredero del feudo de la familia Cárdenas en Michoacán, tres veces candidato presidencial y ex alcalde la capital, quien salió del ostracismo a las calles. Este hombre de rostro adusto y chapado a la antigua, quien cumplirá 80 años el 1 de mayo próximo, lo hizo con un discurso solemne al pie del Monumento a la Revolución Mexicana, una gigantomaquia gris de estética autoritaria al estilo soviético o nazi donde están enterrados los líderes de todos los bandos que se mataron entre sí durante la sangrienta guerra civil de principios de siglo. El fantasma de las empresas que fueron expulsadas en 1938, como la vieja Standard Oil de California o la anglo-holandesa Royal Dutch Shell, fue revivido en su discurso en el que pidió no dejar regresar a las petroleras expulsadas de México por su padre hace 75 años, cuando él no cumplía cinco años de edad. Y aunque Cárdenas reconoce la anomalía que obliga a la petrolera Foto archivo La reforma permite a Pemex asociarse y contratar a petroleras extranjeras para acordar contratos de "servicios o utilidades compartidas", lógicamente a cambio de servicios o inversiones consecuentes. estatal a cubrir casi 40 por ciento de los ingresos del Estados mexicano, la izquierda no explica por qué el símbolo del poder y la riqueza mexicana, Pemex, sigue y seguirá siendo la fuente primordial de los ingresos públicos. El Partido de la Revolución Democrática (PRD) fundado por Cárdenas ha obligado al Gobierno del PRI a aprobar casi al mismo tiempo una reforma fiscal tibia, sin ampliar la base de los contribuyentes de México, que sigue siendo uno de los países con menor recaudación de impuestos en toda el continente americano. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ya notó que la reforma petrolera mexicana incluye la creación del Fondo Mexicano del Petróleo, similar al que existe en Noruega, que gracias a la transparencia de Statoil ha acumulado la gigantesca cifra de 650.000 millones de dólares. Pero el organismo regional de la ONU tiene sus dudas en cuanto al esquema de recaudación fiscal apoyado por el PRD y el PRI –rechazado por el PAN- que sigue cargando la mano sobre Pemex: "No queda claro cuál va a ser el nuevo régimen fiscal de Pemex. Si se va a dar el retiro paulatino de Pemex del esquema fiscal actual (aporta 40% de los ingresos del gobierno mexicano), tenemos que ver cuál es la propuesta en su lugar. Es decir, si ya las ganancias del petróleo no se van a ir al erario por la vía fiscal como se iban antes, no está claro cómo se va a hacer ahora. Es decir, ¿qué es lo que se pretende, cuál va a ser el uso y la distribución de estas ganancias de productividad en este esquema?". Así lo preguntó Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, luego de presentar la edición 2013 del Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe. De nuevo la letra pequeña de la ley secundaria debe aclarar ese punto, porque según la reforma el nuevo fondo recibirá "todos los ingresos petroleros, con excepción de las contribuciones que correspondan al Estado mexicano derivados de las asignaciones y los contratos". Aparentemente, de esas contribuciones impositivas saldrá otra vez la misma recaudación de impuestos con la que ha cargado Pemex pare echarse encima de sus hombros el desarrollo mexicano. El nuevo modelo petrolero mexicano A la hora del análisis, suele abaratarse el adjetivo "histórico" para calificar hechos que no son en realidad muy relevantes. Pero como hemos visto, esta vez la calificación es apropiada. Este país era el único en el mundo, con excepción de Corea del Norte, que mantenía cerradas las fronteras a la inversión privada y prohibía de manera expresa la participación de empresas petroleras estatales o privadas en la industria más importante del país. Sin embargo, hay que comenzar diciendo que la reforma aprobada no privatiza de manera alguna a Petróleos Mexicanos (Pemex), empresa que seguirá siendo una compañía estatal. Pero el hijo de Lázaro Cárdenas y sus seguidores de todas las izquierdas, se oponen además a que el Estado mexicano deje de ser un monopolio que ejerza funciones exclusivas como único operador en la industria petrolera mexicana. Y los redactores de la propuesta lo han complacido. El Artículo 28 de la Constitución ha sido redactado de la siguiente manera: "No constituirán monopolio las funciones que el Estado ejerza de manera exclusiva en la siguientes áreas estratégicas: correos, telégrafos, radiotelegrafía, exploración y extracción del petróleo y de los demás hidrocarburos, minerales radioactivos y generación de energía nuclear, la planeación y control del sistema eléctrico nacional, y el servicio público de transmisión y distribución de electricidad". Pemex puede seguir en posesión del monopolio de funciones exclusivas como operador petrolero nacional. Entonces ¿qué es lo que sí permite la reforma a las petroleras extranjeras públicas o privadas? Simplemente le permite a Pemex asociarse y contratar a petroleras extranjeras, para acordar contratos de "servicios o utilidades compartidas" lógicamente a cambio de servicios o inversiones consecuentes. Hasta allí llegaba el proyecto de reforma propuesta por el Presidente Peña. Los contratos de servicios ya existían y durante el gobierno de Calderón fueron "incentivados", sin permitir a petroleras de servi- cios internacionales compartir las utilidades, como las proveedoras de plataformas y los taladros, tales como Baker Hughes, Weatherford, Schlumberger y Halliburton (sí, Halliburton, la misma petrolera de la cual es presidente ejecutivo el ex vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney). Y esas empresas extranjeras ya tienen décadas operando en México. Formulada de esa manera, la reforma parecía un fiasco para los estándares petroleros internacionales. Pero la sorpresa de los mercados petroleros mundiales se originó al conocerse que el texto aprobado permite emprender la "producción compartida" en los yacimientos de hidrocarburos, y además otorgar "licencias", para realizar "por cuenta de la Nación para las actividades de exploración y extracción de petróleo y de los hidrocarburos, sólidos, líquidos o gaseosos". La palabra "licencia" ha sido considerada un equivalente mexicano a las concesiones que existen en otros países de Europa y Estados Unidos. Eso está establecido en Artículo Transitorio Número Cuatro, que establece que es el Congreso el que regulará las modalidades de esos contratos. Es otra de las precisiones esperadas en el paquete de las leyes secundarias. *Víctor Flores es un veterano periodista internacional, Editor de PetroleumWorld.com, un sitio especializado en el mercado petrolero de América Latina.

