Abasto Magazine - Guía indispensable para el empresario hispano con noticias de última hora, consejos y directorio empresarial
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I magine por un segundo que está en una nave espacial extraterrestre que visita el planeta Tierra para estudiar nuestro entorno comercial. En pocos segundos, se daría cuenta de algo muy extraño e ilógico. Los compradores en los comercios minoristas de todo tipo son en su mayoría mujeres, pero las personas que dirigen esos comercios y esas empresas siguen siendo mayoritariamente hombres. Para todos los minoristas, desde los pequeños hasta los grandes, anglosajones y latinos, esta cuestión es esencial. Entender las necesidades, prioridades y realidades de las mujeres puede ayudar a un mino- rista a servir mejor y a deleitar a los compradores. Ciertamente, los líderes mascu- linos son capaces de hacerlo, pero sólo podemos imaginar las percepciones y ventajas que supondría contar con más voces femeninas en el equipo de liderazgo. Hay innumerables razones históricas para esta situación, ninguna de las cuales puede corregirse fácil- mente. Durante décadas, los hombres han dominado el lugar de trabajo en todos los sectores, incluido el de la gestión del comercio minorista, lo que significaba que la cantera de futuros líderes seguía siendo mayoritaria- mente masculina. Aunque la situación ha mejorado drás- ticamente en los últimos años, el liderazgo de la industria sigue estando dominado por los hombres. De hecho, esa misma situación fue parte de la motivación para la creación de la Red de Mujeres Ejecutivas (NEW por sus siglas en inglés), un destacado grupo del sector destinado a mejorar la formación y la tutoría de las mujeres empleadas. Las enseñanzas de este grupo deberían ser tenidas en cuenta por los dirigentes del comercio minorista de todo el mundo como forma de hacer que las empresas o incluso las tiendas individuales sean lugares de trabajo más atractivos para las mujeres. Ofrecer a las mujeres jóvenes mentores y modelos de conducta en su empresa puede convertirla en un empleador más atractivo. Pero los operadores de supermercados deben iniciar este debate reconociendo que todo este asunto no tiene que ver con una agenda "woke" (consciente de la justicia social), sino con el éxito del negocio. Los compradores hispanos, más que la mayoría, entienden cómo incluso los minoristas bien intencionados pueden comercializar inco- rrectamente sus necesidades al no incluir las voces adecuadas. He tenido la experiencia de trabajar con operadores de muchas comunidades lati- nas que han hablado (a veces incluso se han reído) de los esfuerzos culturalmente erró- neos de los competidores anglosajones, como por ejemplo no entender la diversidad y las diferencias de la propia comunidad hispana. Algunos tristes ejemplos que he visto a lo largo de los años incluyen a los minoristas que no entendieron las diferentes tradicio- nes alimentarias entre los compradores de herencia puertorriqueña y mexicana. Sólo incorporando las voces de la comu- nidad local podrían esos minoristas comprender mejor las diferencias, a veces matizadas, entre los distintos grupos. Está claro que lo mismo ocurre con las voces femeninas. Por ejemplo, recuerdo haber paseado por una tienda con una ejecu- tiva de baja estatura que señaló cómo muchos productos estaban colocados en lugares a los que las personas de baja estatura (y las muje- res, por término medio, son más bajas que los hombres) no podían alcanzar cómodamente. Progresando, Progresando, pero aún queda mucho por hacer Por Michael Sansolo (Continúa en la página 38) » INDUSTRIA DE ALIMENTOS 36 MARZO/ABRIL 2022 | ABASTO.COM

