Restaurante Nuevo León
En el Nuevo León
aprendemos
y enseñamos
Laura Gutiérrez
E
n el Nuevo León más que sólo comida hay todo un espíritu
familiar, resume Laura Gutiérrez, la gerente de este
restaurante tradicional de La Villita que fundó su padre,
Emeterio, en los años setenta.
Emeterio Gutierrez había llegado a EEUU en 1957, cuando
tenía 12 años, junto con sus abuelos y el resto de la familia.
"Papá nos enseñó a todos los hijos a trabajar, estamos muy
agradecidos, pero eso venía con un precio" dice esta mujer
emprendedora.
"Desde muy pequeños comprabamos una camioneta de
sandías y teníamos que salir a vender sandías en la esquina. Mi
padre nos enseñó a ser emprendedores".
Su dedicación al restaurante es de tiempo completo, pero ella siente
que está al frente no de empleados sino de una verdadera familia.
"Somos como familia y queremos que todos los que entran se
sientan como en su familia, que sea como una segunda casa",
dice Laura al tratar de explicar el secreto del éxito del Nuevo
León, un rincón totalmente mexicano al que ahora también
están vinculados sus tres hijos.
"Aquí vienen y trabajan dos días a la semana, los estamos
educando en el sentido. Tienen que venir a ganarse su granito,
para hacerse responsables de ellos mismos y saber que es ganar
el dólar".
Durante la pandemia vinieron tiempos difíciles pero Laura
sabe que todo el que da recibe "y nosotros dimos mucho durante
ese tiempo".
Esta mujer esta agradecida sobre todo con su clientela
tradicional conformada ahora por las terceras y hasta cuartas
generaciones de familias que se encariñaron con el Nuevo León
casi desde su fundación.
Por eso su empeño ahora es hacer cada vez las cosas mejor.
"Nuestro principal desafío es mantener el nivel de Nuevo León y
seguir subiendo".